Esta semana, gracias a un proyecto de GROWTH muy interesante, hemos leído mucho sobre la industria de la Inteligencia Artificial. Una de las mejores piezas es esta entrevista de 2019 a Yuval Noah Harari. El autor israelita deja muchísimas ideas para reflexionar sobre hacia dónde vamos. La cita con la que se titula el artículo es clara: “La humanidad aún está a tiempo de evitar que los algoritmos la gobiernen”.

Traemos a colación dicha entrevista a raíz de dos noticias de esta semana cuyo éxito o fracaso pueden determinar el camino que nuestra sociedad tome en cuanto al uso de datos personales.Empezamos con Reino Unido, que esta semana ha presentado un nuevo plan nacional de identidad digital. En él se propone que las identificaciones digitales funcionen según un modelo centralizado y podrían utilizarse en lugar de los pasaportes físicos y los permisos de conducir.

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Este modelo utilizará organizaciones externas designadas para gestionar las identidades digitales de sus ciudadanos. India ha propuesto su propia "identidad digital federada" y este mes, la TSA estadounidense participará en un programa piloto de identificaciones digitales de Apple en dos aeropuertos. Otros proyectos de permisos de conducir móviles también han cobrado impulso en Corea del Sur, Australia, Dinamarca y los Países Bajos.

En el sector privado, Microsoft cuenta con una plataforma descentralizada llamada Azure AD Verifiable Credentials que almacena los datos oficiales en blockchain.

La segunda noticia que destacamos se refiere al uso de tecnología de verificación facial. Esta semana ASM Global, el mayor productor de eventos del mundo, ha anunciado que empezará a ofrecer a los asistentes a sus eventos la posibilidad de verificación facial avanzada para realizar pagos. Mientras que China ya utiliza una tecnología similar, en el mundo occidental deberemos elegir entre comodidad y privacidad.

Decenas de grupos en Estados Unidos y en la UE han pedido que se prohíba la tecnología de reconocimiento facial por motivos de privacidad. Si los consumidores optan por la comodidad en lugar de la privacidad, estas “facilidades” pueden ser la puerta de entrada para extender las tecnologías de reconocimiento facial y hacerlas ubicuas.

Y ahora vamos con varias preguntas que lanzó Harari hace más de 2 años.

“Cuando se trata de datos y algoritmos, la clave es regular la propiedad de los datos. ¿A quién pertenecen los datos? ¿Quién puede utilizarlos? ¿Es una empresa privada, es el gobierno? ¿Qué regulaciones y normas existen?

Como dice Harari, ambas noticias representan cuestiones políticas, ya que yo como individuo no puedo regular los datos por mí mismo, pues aunque yo no tenga un smartphone la gente a mi alrededor sí lo tiene.

“Si quiero evitar que se recopilen datos sobre mí y se utilicen en mi contra, tengo que organizarme con otros ciudadanos y presionar al gobierno, porque los gobiernos son los únicos poderes que pueden regular eficazmente a las grandes empresas y al mundo en su conjunto”.

La no regulación de estas cuestiones nos llevarán a situaciones distópicas que ya hemos visto en series como Black Mirror. Sigue Harari: “Imagínate que te vigilan constantemente y que, por ejemplo, lo que haces ahora en esta habitación se graba, y que dentro de 10 años, vas a una entrevista a algún otro periódico o a algún otro trabajo y un algoritmo revisa todos los datos, incluyendo lo que haces ahora, y en base a eso decide si te da el trabajo. Toda tu vida, es una larga y estresante entrevista de trabajo. Piensa en lo que significa vivir toda tu vida como una larga e interminable entrevista de trabajo”.

¿Qué opinas al respecto? Personalmente, preferimos seguir llevando el DNI en la cartera y pagando con tarjeta, o mejor, en efectivo.

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