El sábado por la mañana, tras horas de negociaciones, la UE acordó los términos generales de la Ley de Servicios Digitales, DSA, que obligará a las empresas tecnológicas a responsabilizarse más de los contenidos que aparecen en sus plataformas.

La DSA no debe confundirse con la DMA o Ley de Marketing Digital, acordada en marzo. Ambas leyes afectan al mundo de la tecnología, pero la DMA se centra en la creación de condiciones equitativas entre las empresas, mientras que la DSA se ocupa de cómo las empresas vigilan los contenidos en sus plataformas.

La nueva Ley de Servicios Digitales de la UE obligará a las empresas con más de 45 millones de usuarios a vigilar sus plataformas de forma más agresiva. Dado que la ley sólo afectará a empresas con más de 45 millones de usuarios, las plataformas en alza podrían intentar remodelar sus modelos de negocio para evitar la aplicación de la misma.

Ya sabemos que los modelos de suscripción están en auge. Con esta legislación es posible que más empresas consideren pivotar su estrategia y pasar de crecimiento puro en usuarios a monetizar más y mejor a los que ya tienen.

Esta legislación es la primera que establece normas sobre cómo las grandes empresas tecnológicas deben mantener la seguridad de los usuarios en línea. Y, aunque sólo se aplica a los ciudadanos de la UE, el efecto de la misma se hará notar sin duda en otras partes del mundo. Es muy posible que las grandes empresas tecnológicas decidan aplicar una estrategia única para vigilar sus plataformas, tomando como referencia la normativa de la UE.

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El texto final de la DSA aún no se ha publicado, pero el Parlamento Europeo y la Comisión Europea ya han detallado algunas obligaciones:

  • Se prohíbe la publicidad segmentada basada en la religión, la orientación sexual o el origen étnico de una persona. Los menores tampoco podrán ser objeto de publicidad segmentada.
  • Se prohibirán las interfaces de usuario confusas o engañosas. Por regla general, cancelar las suscripciones debe ser tan fácil como contratarlas.
  • Las grandes plataformas como Facebook tendrán que hacer transparente para los usuarios el funcionamiento de sus algoritmos de recomendación.
  • Estas plataformas también deberán ofrecer a los usuarios un sistema de recomendación "no basado en perfilado según intereses". Por eso Instagram volvió a ofrecer recientemente el feed cronológico.
  • Los servicios de alojamiento y las redes sociales tendrán que explicar con claridad por qué retiran determinados contenidos, y ofrecer la posibilidad de recurrir dichas retiradas.
  • Los marketplaces deberán mantener información básica sobre los comerciantes en su plataforma para poder localizar a los individuos que venden bienes o servicios ilegales.
  • Las grandes plataformas también tendrán que introducir nuevas estrategias para hacer frente a la desinformación durante las crisis (esta disposición está inspirada en la reciente invasión de Ucrania).
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