Estados Unidos acaba de aprobar unas lentillas creadas por Johnson y Johnson que suministran medicamentos antialérgicos directamente al ojo.

Estas lentillas son desechables y liberan la medicación lentamente a lo largo del día. Los estudios predicen que este sistema es mucho más eficaz que las gotas y ya están disponibles en Canadá y Japón. Las lentillas para tratar la miopía, que afecta al 42% de los niños, también han sido aprobadas recientemente por la FDA y podrían ser más comunes a medida que aumenten los índices de esta enfermedad.

Otro de los grandes problemas actuales es la contaminación atmosférica. El 77% de la población urbana europea experimenta niveles de contaminación superiores a las directrices de la OMS. Aquí también puede que los wearables vengan al rescate.

Las mascarillas inteligentes podrían reducir el impacto en la salud. A finales de este año Dyson sacará al mercado unos auriculares con cancelación de ruido que hacen las veces de filtro de aire. Otro purificador de aire portátil de Razer incorpora un amplificador que reduce la supresión de la voz de la máscara.

Los recientes avances en el campo de los textiles inteligentes podrían potenciar aún más las innovaciones de los wearables. Algunos ejemplos:

  • Científicos suizos han desarrollado un apósito inteligente que reacciona al calor relacionado con las infecciones y aplica antibióticos en el momento óptimo.
  • Se ha desarrollado un nuevo "tejido acústico" que capta los sonidos y ayuda a las personas a controlar las condiciones cardíacas y respiratorias a través de su ropa.
  • Un grupo de investigadores han desarrollado baterías de litio elásticas y maleables que podrían implantarse en la ropa.

Todos estos desarrollos, y los que están por venir a medida que estas tecnologías maduren, podrían tratar pronto una serie de dolencias y mejorar la calidad de vida de millones de personas en los próximos años. De hecho se espera que el mercado mundial de la tecnología wearable alcance los 118.000 millones de dólares en los próximos 6 años.

El problema es el nuevo choque de intereses que se viene. Todos queremos mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, pero a la vez somos conscientes que meter más tecnología que capte datos personalísimos abre nuevas puertas al abuso de los mismos.

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Como hemos dicho en ocasiones anteriores las nuevas tecnologías son bienvenidas, y no se pueden parar. Pero debemos regularlas antes de que sea demasiado tarde.

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